Tengo el defecto de creer en imposibles. De querer curar al mundo aunque éste insiste en hacerme entender que eso no puede ser así.

Nadie puede ser salvado si no quiere.

Nadie me ha pedido ser salvado.

Mi corazón es suyo, por más que no quiera reconocer que se lo di, a regañadientes y con muchas reservas, aquella mañana de mayo en un pequeño balcón con vistas al mar.

No puedo imaginármelo en otras manos que no sean las suyas.

¿Qué le pasa a mi cabeza? ¿Por qué no es capaz de distinguir la realidad de su propia ficción? ¿Por qué, cuando le da por girar, gira y gira y gira y gira y marea y sacude y ahoga hasta el extremo de hacerme agonizar?

Siento que me elevo y miro sobre mi propia vida. Huelo el viento del cambio, ¿o es el de la memoria pasada? Una caída de sol, una playa invernal, una canción… ¿no será que el miedo vuelve basándose en su propio recuerdo?

¿Es miedo?

¿Es invención?

¿Es realidad?

Yo sí quiero ser salvada.

Sálvame.

Escrito por:loslunesperros

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