RETO Día 4: Raquel y el mañana.

-Creo que mi gran problema – dijo Raquel mientras se agarraba con fuerza de la barra del metro – es que quiero conseguirlo todo muy deprisa. Voy tan agobiada, ansiando tanto la perfección mientras sigo corriendo, que al final me olvido de saborear el camino.

– Pues no corras Raquel – respondió Johanna –  si es que no sé para que te comes tanto la cabeza, ¡somos jóvenes!

– Sí, ya lo sé. No lo puedo evitar – suspiró – Es que tengo la sensación de que el tiempo pasa tan deprisa que se me va a escapar de las manos. ¿No te pasa que quieres hacer tantas cosas en la vida que parece que vamos tarde?

– Hablas como una abuela – se rió su amiga – ¿sabes qué necesitas? una buena cerveza. Anda, ¡vámonos!

El metro paró en la estación, abrió sus puertas y Johanna empujó a Raquel hasta el local a beber una cerveza tras otra, hasta que Raquel dejó de correr hacia el mañana para quedarse, carcajeando, con su amiga en el ahora.