Escribir es un canal…

Nunca se me ha dado bien expresar mis emociones de viva voz. En un primer momento soy como mis dibujos, una expresión intensa vomitada sin pensar. Sé que eso no sienta bien. Muchas veces hago daño.

A veces mucho.

Por eso escribo.

En el silencio, ese que dice cosas, las palabras me fluyen solas y soy capaz de ponerle sonido al dictado del alma, de los anhelos, de los miedos… aunque a veces la voz que transcribo y los sentimientos del corazón se contradigan.

Nadie dijo que la vida fuera fácil ni las relaciones humanas sencillas.

No sé porqué hago lo que hago, a veces. Ni por qué lo hago de esa manera, tan basta, tan predispuesta a destruir más que a construir. Supongo que es la desesperación, mis ansias por agradar y contentar, mi manía de anularme en ocasiones a mí misma en pos del amor. No hay forma de arreglar ese defecto en mí.

Pero lo sigo intentando.

Así que me siento y escribo.

Otra vez.