Algo mágico sucede cuando viajas sola… con reflexión final.

“¿Te vas tu sola?”, “¿No te da miedo?, “A mi me daría mucha “cosa” sentirme sola y no hablar con nadie en todo el día…”.

No soy ninguna valiente, no os penséis. Viajar sola es algo que he hecho solo dos veces y a países europeos. Es más bien una forma de obligarme a salir de mi zona de confort.

Algo que debe hacerse lo más a menudo que se pueda.

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Noche de música en YES! Hostel, Lisboa

Lo que esas personas no saben es que algo mágico sucede cuando viajas sola. Ese algo es, precisamente, que la soledad termina por ser una mera elección. Incluso las personas algo tímidas como yo se ven forzadas a salir del propio silencio (ese que por dentro no deja de hablar), y acabas “obligándote” a “actuar”.

Y es ahí. Justo ahí.

Cuando empiezan a pasar cosas.

Tu propio universo se abre. Las capacidades que creías limitadas, esas que tanto envidiabas en otras personas, aparecen… no te faltaban, ¡las tenias escondidas! justo ahí, detrás de tu zona de confort.

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“Free Shoot” después de la cena. YES! Hostel, Lisbon.

Algo mágico sucede, también, cuando personas en solitario y de puntos muy distantes del planeta, confluyen en un mismo lugar en busca de su propio objetivo personal. Si además, una de esas personas sabe tocar algún instrumento musical y/o cantar, la magia es completa. Se crea entonces un clima único, como si de un paréntesis espacial se tratara. La vida fuera de ese momento desaparece y solo existe el ahora. Una pausa que se saborea tan lentamente que en tu mente se va grabando a fuego.

Y ahí quedará, para siempre. Con un color especial.

Pienso que eso sucede porque en realidad sabes que ese preciso instante, con esas personas en concreto, jamás en la vida volverá a repetirse. No hay espacio para los malentendidos, para el conocimiento de los defectos de los demás, para el pasado o el futuro, para las decepciones, para las comparaciones… no hay tiempo para nada más que el AHORA. Es precisamente ese motivo el que deja el regusto de un recuerdo entrañable. Tu cerebro almacenará la música y las voces, los olores, los colores y luces, los sabores… Tu vivencia del presente con los 5 sentidos.

Y es entonces cuando una piensa… si es precisamente esa sensación de irrepetibilidad y de vivir el momento en presente lo que da magia a la vida, ¿porqué dejamos pasar los días sin vivirlos?

Damos por hecho que dentro de nuestra monotonía, al día siguiente, las cosas seguirán como fueron el día anterior. Y en ocasiones no es así. Por ese motivo propongo que vivamos cada día agradeciendo aquello bueno que tenemos. Que intentemos sacar algo bueno incluso del día más cabrón. Que les digamos a esas personas que queremos más a menudo que son importantes en nuestras vidas.

Hagamos los días irrepetibles.

P.S: La fotografía principal es un dibujo que hizo la guitarrista del grupo, representándonos a todos, en la pared de un bar de vinos donde tenían rotuladores preparados para que todo el que pasara por allí, dejase su huella en sus muros. No recuerdo el nombre del bar.