Creencias limitantes y sueños.

Tengo la cabeza como el día, nublada y lluviosa. Cientos de pensamientos distintos circulan a toda velocidad cual campeonato de Fórmula 1 y no consigo cazar ni uno solo. Me agobian. Sé que lo que voy a decir es un intento de “culpabilizar” a otros para quitarme peso de encima y eso está muy mal (fatal) pero creo que hay frases que habría que eliminar. Con el paso de los años me he dado cuenta de que hacen más mal que bien.

Sobretodo si nos las creemos. Son el origen de muchos miedos.

– No corras, no te vayas a caer.

– Para qué lo vas a cambiar si así ya está bien.

– Sal a la calle, todo el día haciendo “esas cosas” con el ordenador no te van a dar de comer.

– Con lo que te ha costado, ¿para que vas a hacer ahora otra cosa? Eso es algo seguro, fijo, ¿para qué irse a la incertidumbre?

– ¿Tu vas a hacer eso? eso no es para ti, esa gente sabe mucho. 

– Ella debería limpiar su casa, dedicarse a las tareas del hogar y mírala… ¿qué hace? ¿para qué lo hace?

Una amiga me dijo hace un par de días, que somos las creencias que nos han impuesto, nuestros padres y el entorno, y que la tarea más difícil es aprender a modificar esas creencias por otras igual de válidas pero más provechosas.

Cuánta razón tiene. ¡Qué difícil es!

¡Qué limitados estamos gracias a ellas.!

Hace mucho tiempo aprendí que hay cosas que es mejor no explicar.

Sobretodo los sueños.

Porque muchas personas, por envidia o por sobreprotección, intentarán que desistas de ir tras ellos (con alguna de las frases anteriores). Si les escuchas, te los creerás y terminarás en el gran saco de los que se quedaron cual muertos vivientes deambulando por el asfalto lamentándose en aquello que jamás pudieron ser… porque jamás lo intentaron.

Soy consciente de que intentar no significa lograr pero… ¿no es mejor caer con honor por haber luchado que fracasar por haber huido?