Olvidos en clave de La Menor

Había olvidado la pasión que deja en el alma

el sonido de una canción con unas letras bien encontradas,

esas que se te clavan muy adentro,

te acompañan, te entienden,

palabras tan bien construidas,

que tiñen el pecho de un rojo cálido con aroma a nube de algodón.

 

Había olvidado el poder del pensamiento que se expande,

el que llega más allá de tu ser y toca al otro,

de forma sutil,

con miedo, con cautela, con decoro,

porque aunque puedes leer entre líneas,

el libro entero te viene grande.

 

No sabía hasta hoy que quería música y poesía,

que mi optimismo enérgico y aventurero

bailaba siempre contigo en una ilusión de un blanco turbio,

esperando a que la lluvia aclare las aguas,

y que la soledad, aunque acompañada de un espíritu independiente,

está bien a ratos, pero mucho tiempo, quema.

 

Y cuanto quema…