Se mueven vientos de guerra.

Siento mucho la ausencia y la irregularidad en el blog, de veras. Son tiempos difíciles y si bien es mi vía de escape en ocasiones, llevo días sin leer los vuestros y eso me apena.

Tengo la sensación de que en cuanto cierre una etapa, ésta, la de las montañas rusas, empezará la de los huracanes y el caos máximo, pero al final, como en un clima tropical, llegará una calma cubierta de flores hermosas.

Es como el ave Fenix, que antes de volver a nacer, renovado y más fuerte que antes, debe arder y quedar hecho cenizas.

Así es la vida, que os voy a contar que no sepáis.

Igual entonces, al fin, consigo despegar.

Ya me lo diréis, porque seguiré por aquí y pretendo volver con más energía que nunca.

Vamos “a petarlo”.

Seguro.

No os vayáis, que no tardo.

Un abrazo.