Un año de amaneceres.

Un rayo de sol me despierta entrando por un resquicio de la persiana,

me salen los pies por debajo del edredón y los notos fríos,

anoche nos perdimos entre susurros y caricias,

dejando como reflejo una leonera alborotada en nuestra cabaña de ciudad.

Ya es primavera, rozando el verano,

la luz tiene ese tono dorado que sabe a comienzos y a sal.

Tu respiras profundamente, ajeno a mi mirada y a mi mente,

siempre viajando entre nubes de mil colores

y canciones de historias de amor sin fin.

Te acaricio el pelo y la mejilla con suavidad,

no quiero despertarte,

observando cada curva, cada sombra, cada tono de tu piel,

como si fuera a pintarte muy despacio, sin prisas,

tan lenta como toda una existencia.

Un año atrás decidiste entrar en mi vida,

y quedarte,

me diste la mano, cálida, fuerte, suave, cariñosa…

y me llevaste al camino de los sueños posibles,

ese que tanto tiempo había estado buscando,

sin saber, ingenua de mi, que solo tú tenías el mapa.

Dicen que las almas gemelas se reconocen

y que algo mágico sucede cuando se encuentran.

Yo no sabré nada de magia,

solo sé que quiero seguir observando esos rayos de sol

dibujando motitas de luz sobre tu pelo

TODOS mis días al amanecer.