Un día random

En el que tengo ganas de llorar

porque la vida me abruma con mucha información

y los humanos somos especialistas

en buscarle la quinta pata al gato.

Hace días que tengo ganas de escribir

cosas sin sentido que al final suenen a música

pero me siento en la órbita de mi piel fictícia

y las paredes se levantan tan altas que me entierran.

Quisiera volar libre entre letras y colores

fluyendo cual corriente australiana salvaje en el oceano

cogiéndote de la mano en una montaña con vistas al mar

ajena al vulgar bullicio de las aulas de tela azul.