La intermitencia de la constancia.

Dice la astrología que son tiempos de cambios. De cambios en lo que uno considera “casa”, de romper con lo que antes creíamos que era correcto pero que al fin, algunos, hemos visto que eso no está acorde con nuestro deseo de vida.

No sé bien si mi deseo es ese deseo de vida pero sí que he sentido plenamente esa imperiosidad de cambio hasta un punto que la cotidianidad se me ha hecho tan insoportable que no tenía energía ni para coger un lápiz, mucho menos para ser constante con mi querido blog.

Para que os hagáis una idea, a los que hayáis visto Harry Potter, la sensación que tengo es como llevar un dementor de mascota todo el día; en mis días libres mi Amore me arroja luz y me da chocolate y entonces pinto y dibujo y planeo con alegría y una energía capaz de mover montañas… pero de nuevo la jornada empieza y con ella vuelve a la oscuridad. Tan intensa que no me deja ver.

Solía creer que mi trabajo ayudaría a personas. Solía creer que las leyes estaban a favor de la gente de bien. Solía creer que había más bondad en el mundo que maldad.

Todo eso se ha hecho pedazos.

A veces pienso cómo mi sueño podría cumplir el propósito de hacer un bien a alguien. Tal vez dar un empuje, consolar por solidaridad, apoyar por experiencia, motivar con frases y dibujos con fuerza… sabiendo que los ha hecho alguien que lucha tanto como tu.

No tengo ni idea.

Lo único que sé es que no puedo quedarme inmóvil en el lugar donde estoy. Tampoco puedo andar porque no sé el camino.

Tal vez sea cuestión de saltar, igual así me salen alas.