A veces el amor es como una vela.

Yo me lo imagino de aquellas blancas y alargadas. Delicadas.

Son de las que se encienden rápidas, como la efervescencia de las hormonas juveniles, salvajes y desbocadas. Una sacudida intensa, seguida de un fulgor chisporroteante, potente, lleno de un color vivaz…

Leer Más

La mente y el turno de noche

Mi mente es un torbellino. Siempre lo ha sido. Sólo aquellos que se eclipsan con cualquier cosa sabrán a lo que me refiero: puede ser un rayo de luz, un comentario de alguien cualquiera, una taza floreada en un bar, un trozo de papel encontrado en el suelo, una fila de palomas cagandose en un mismo balcón…

Leer Más

Calidez de invierno.

Durante la noche he pensado un rato en nuestras cosas. Las buenas y las no tan buenas. También en las malas. Sin duda hay cosas tuyas, mías, nuestras, que me dan mucha rabia. Que me duelen. Que en ocasiones me hacen dudar. Dichosa manía la mía de buscar una normalidad en algo que de por sí debe ser anormal.

Leer Más

El cañón y los selfies

Hay un lugar en Arizona, Estados Unidos, donde la naturaleza creó una obra de arte. Durante años y años, a base de agua, viento y tierra, fue  esculpiendo pasadizos entre las montañas rojizas, donde con sumo cuidado llevado al extremo, fue procurando que todas sus paredes fueran curvas, sedosas y armónicas.

Leer Más