“Por el hueco de la escalera” da una nueva historia a “Mario”.

El blog “por el hueco de la escalera” da nueva vida a la ilustración de MARIO, del Reto de los 30 días del pasado més de Enero.

Leer Más

Desidia laboral y la fascinación de las mentes retorcidas.

Tengo un trabajo que en ocasiones me aburre. En otras, me fascina. Esto último pasa pocas veces, a decir verdad. Lo que realmente me fascina es ese misterio interno de las personas. Esa cosa extraña, peculiar, puntillosa, retorcida o inesperada que tenemos todos, que nos hace únicos y, no siempre, es precisamente lo bueno. Tampoco…

Leer Más

Construir castillos sobre montañas de arena.

Duele el alma, el pecho, el estómago, la parte más profunda del cerebro… esa que no para de pensar en ti… en los recuerdos… Todo ese montón de recuerdos. Las risas, las aventuras, las caricias… Duele la parte que no comprende. La que no concibe cómo hemos llegado hasta aquí. La que no te quiere soltar a sabiendas que tal vez sea la decisión acertada. La que resiste porque todavía cree en las historias de cuento y en las mariposas.

Leer Más

Escribir es un canal…

En el silencio, ese que dice cosas, las palabras me fluyen solas y soy capaz de ponerle sonido al dictado del alma, de los anhelos, de los miedos… aunque a veces la voz que transcribo y los sentimientos del corazón se contradigan.

Leer Más

Esas normas establecidas.

La sociedad actual te dice cómo tienes que vivir, quién tienes que ser, cómo debes comportarte. Sé buena, ten un marido, cómprate una casa, límpiala, ten hijos porque esa es tu misión en el planeta, cómprate un coche, trabaja, trabaja y trabaja, da igual que tu trabajo no te guste, lo importante es el dinero seguro, no aspires a ser alguien, no corras mucho no te vayas a caer. Hay tantos tópicos establecidos

Leer Más

RETO Día 4: Raquel y el mañana.

Creo que mi gran problema – dijo Raquel mientras se agarraba con fuerza de la barra del metro – es que quiero conseguirlo todo muy deprisa. Voy tan agobiada, ansiando tanto la perfección mientras sigo corriendo, que al final me olvido de saborear el camino. Pues no corras Raquel – respondió Johanna –  si es que no sé para que te comes tanto la cabeza, ¡somos jóvenes! 

Leer Más